No soy partidario de que al ir con un cliente nuevo tengas que ir en traje, corbata, zapato de charol bien brilloso y el cabello bien embarrado de gel ‘Moco de Gorila’ o ‘Super Wet’. Para empezar ni me peino. Gran parte de esta idea personal se fue desarrollando por el ambiente en que yo y cualquier diseñador se desenvuelve al estar en la universidad. Somos bien ‘relax’ dicen. ‘Hippies’ nos dicen otros. Siempre he pensado que nuestro trabajo no amerita TANTA formalidad en comparación a un abogado, un contador, o algun funcionario de gobierno. Lo cual está algo mal, ahorita vemos porqué.
Se dice que una primera impresión al ver una persona se genera en 40 segundos: el cómo se viste, cómo habla, cómo se mueve o cómo te ves hablan por ti; esto da cabida a una serie de preguntas, declaraciones e incluso prejuicios de la pobre persona tijereada, por lo que tenemos lo siguiente:
- Si te ves de un nivel social comparable con la otra persona, eres considerado para interacción posterior.
- Si te ves de un nivel social mayor, eres considerado exitoso, admirado y considerado como un contacto importante.
- Si pareces ser de un nivel menor eres considerado como alguien en el mundo que podría ayudarte.
- Si te encuentras en una entrevista, puedes aparentarlo o no ser parte de la corporación a través de tu imagen, que obvio la decisión afecta el resultado.
Estas ideas son parte de nuestra naturaleza. Muchos pensaríamos ‘que gacho este tipo de categorización’ o ‘pinchi grinwin mamón‘, pero así es la verdad. Una vez que te vean rascuacho, con las agujetas desabrochadas y camisa semidesfajada, es muy difícil que te pongan atención a lo que tienes que decir, aun cuando sea un muy buen argumento. Cuando causas una buena primera impresión y es tu turno de hablar, tienes a tu público en la palma de la mano. Ahora, las primeras impresiones varían dependiendo de a donde vayas, hay que adaptarnos según sea la situación o cliente; no irías presentado igual teniendo una entrevista en Google que a Coca-Cola, por ejemplo. Para esto es necesario identificar nuestra personalidad, conocer nuestro físico, estilo de vida e incluso nuestros objetivos a corto y largo plazo.
Recuerdo que en algún momento tuve una visita a la planta de un cliente por primera vez, y malamente mi vestimenta era demasiado casual –camiseta polo/jeans/híbrido teni-zapato– para la ocasión, ya que cuando llegue a la oficina, la mayor parte de los empleados traían su camisa y pantaloncito doquer. Por un lado pienso ‘ok, no tengo porqué vestirme así, no soy empleado de oficina’, pero por otro, me puse en los zapatos de la persona que me entrevistaría, que dado que interactúa en ese ambiente diario, mi apariencia le ha de haber causado una primera impresión posiblemente no adecuada para el giro empresarial. He aquí la importancia de estudiar o investigar sobre una empresa al hacer un primer acercamiento para ofrecer tu servicio. Estando en ese ambiente clásico/conservador es obvio que me sentí un tanto fuera de lugar. Los empleados mostraban parte de la ideología laboral de la empresa a través del cuidado de su imagen (aunque había uno que otro cabrón con los pelos tiesos), lo cual te comunica el toque de profesionalismo que la compañía quiere añadir a su producto o servicio. Por ende, la empresa espera ver variables en común con cualquier agente externo, ya que así es más fácil identificarse con su modo de operación al tener cosas en común y depositar su confianza.
¿Has tenido alguna experiencia de este tipo? ¿Qué ventajas y desventajas le encuentras a esta temática? Se aceptan sus comentarios.
Saludos!



